Scorpio Videos
Rótulo identificativo del histórico Scorpio Vídeos, último videoclub en activo de Santa Cruz de Tenerife, asociado a la memoria reciente del consumo cinematográfico doméstico y uno de los últimos vestigios materiales de la cultura del videoclub en Canarias. De estética postmoderna y composición abstracta, destaca por su singularidad formal: una estructura vertical de planos superpuestos en metacrilato y materiales sintéticos, donde una tipografía manuscrita se integra en una composición simbólica que recuerda, de forma sugerida, a un rollo de película o a un dispositivo de reproducción.
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El rótulo de Scorpio Vídeos señalaba no solo un negocio, sino toda una forma de entender el cine. Desde su apertura en 1986, se consolidó como un espacio de referencia para los amantes del séptimo arte en Tenerife, llegando a reunir más de 16.000 títulos y una clientela fiel procedente de todas las islas.
Su propietario, Agustín García Sicilia, palmero afincado en Tenerife, aunque estudió Grado Social y dos años de Empresariales, pronto descubrió su verdadera vocación: la música. En 1979 abrió su primera tienda, Discos Scorpio, en el nº 55 de la Rambla Pulido. Empezó vendiendo vinilos y cassetes, luego llegaron los CD. El videoclub convivió muchos años con la música. Llegó a tener más de 35.000 películas en catálogo. Durante los años 80 y 90 los videoclubs fueron centros culturales y sociales. Contribuyeron a la industria del cine: en barrios donde no llegaban estrenos, los videoclubs llevaron cultura, cine y socialización.
En 1986 abrió trasladó su negocio a la calle Álvarez de Lugo. En aquellos años, en Tenerife había más de un centenar de videoclubs y solo en esa zona se concentraban quince. Fue un boom que la generación nacida a partir de los 2000 no imagina. Agustín recuerda la llegada de Titanic, Matrix y Memorias de África, de las que tenía hasta seis unidades para unas 200 personas que deseaban alquilarlas. Dentro del establecimiento hubo incluso una máquina expendedora de películas, símbolo del comienzo del consumo del cine “a la carta”.
A lo largo de 36 años, tuvo que hacer frente a los cambios en los hábitos de consumo de cine: la aparición de las televisiones, la llegada de Internet, la televisión por cable y, por último, la aparición de plataformas digitales. Sin embargo, nada de esto pudo acabar con Scorpio ni con el concepto de videoclub que siempre tuvo en mente. El establecimiento cerró en 2025 por jubilación, aunque Agustín sigue con su apego al cine, que nunca perderá, como estudioso y como aficionado. Su colección personal supera las 4.000 películas.
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